ELLA.

Como cualquier día de mi vida caminaba por la calle a realizar mis encargos diarios cuando por sorpresa y sin previo aviso me crucé con ELLA. Fue un cruce totalmente fortuito cruzamos nuestras miradas por unos instantes y seguimos cada uno nuestro camino. La verdad me sorprendió que me mirase ya que hace tiempo que no nos veíamos, no lo esperaba. Al mirarnos sentí como se aceleraba el corazón y notaba la típica punzada de ansiedad que se siente al ver a alguien especial, siempre me ocurre con esta mujer aunque este efecto pasó enseguida. Nunca he llegado a entender el porque de esta especie de enganche con ella, por circunstancias he preguntado a ciertos especialistas, psicólogos, psiquiatras, sociólogos y no saben darme una explicación, simplemente ocurre. Los más frikis dirán que se trata de la química que tenemos en nuestro cerebro. ¡Vete tú a saber!

Hace pocos años la vida golpeó a mi familia con crudeza, la perdida de un ser querido cercano me hizo replantearme las relaciones con ciertas personas y desde entonces valoro con mucha más fuerza el volver a ver a cierta gente sobre todo a esta mujer, aquello que nos aconteció fue la perdida de un familiar cercano por sorpresa y sin previo aviso. Lo que nos acaeció me hizo plantearme muy mucho el hecho de que en cualquier momento y sin previo aviso ya no estamos en este mundo y la suerte que tenemos de vernos, saludarnos, leernos y tenernos los unos a los otros, tengo cierta vena mística y reflexiono sobre esto, creo que me conocéis lo suficiente. Yo de momento tengo la suerte de verla se que a otras personas no las volveré a ver en este mundo.

Cuando la conocí, hace ya muchos años, me sedujo totalmente vamos que me enamoré por primera vez, creo que ella se dio cuenta y se sigue dando cuenta, tiene ese toque que no encuentro en otras mujeres. Nunca llegamos a conectar el uno con el otro quizás nos faltó un poco de química o buscar la situación idónea para ambos aunque ahora sea un tema bastante complicado, hacemos vidas totalmente distintas en sitios distintos. No soy hombre de muchas palabras y mi timidez me supera, son varios los defectos que tengo a la hora de entablar relaciones formales con las mujeres, es un lastre que siempre lo llevo conmigo fuera a parte que no soy precisamente una persona creída, vamos que mi ego y autoestima no lo tengo demasiado elevado.

Siempre que consigo verla la observo, a veces está más seria otras más triste, no me dedico a preguntar por ella a ciertos conocidos sería absurdo tampoco me dedico a acosarla o perseguirla no estaría bien, simplemente espero a que aparezca. Soy una persona respetuosa con las decisiones de los demás y no importuno si no es necesario, no me gusta reclamar lo que no es mio ni molestar cada uno debe de hacer su vida y si las circunstancias nos llegan a unirnos bienvenido sea. Se que tiene toda la pinta de ser un amor platónico pero así son las circunstancias a veces. Por cierto, si puedo salir con otras mujeres lo hago al fin y al cabo la vida está hecha para vivirla, creo que os habréis dado cuenta que tonto no soy.

Llegados a este punto toda esta situación me hace reflexionar sobre el porque nos enamoramos o nos encaprichamos de personas que luego no nos corresponden por las circunstancias que sean, aún así que quede claro que no tengo queja ninguna de esta mujer siempre mantuvo el mismo comportamiento conmigo. Ciertas personas tienen la suerte de convivir con esa persona que la acompañará durante largo tiempo, conozco muchos casos no es algo extraño. Mientras tanto y sin que sea demasiado tarde sigo buscando esa compañera de viaje.

Por cierto, ¿os gustan los amores platónicos? Coméntame.

Nota: el nombre, las características físicas y ciertos detalles de la relación se omiten para que esa mujer se mantenga en el anonimato, supongo que lo entenderéis.

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