Fantasmas.

Cuidado, no me refiero a los fantasmas de novelas o películas, esos espectros que aparecen en distintos momentos del día como almas en pena que se han dejado algo por hacer en este mundo, simplemente no creo en ellos, me refiero a todos esos fantasmas que tenemos todos nosotros en nuestra cabeza y que tenemos que pelear contra ellos diariamente.
Esos fantasmas están producidos por el vivir diario, son como largas cadenas enganchadas a nuestra mente que nos lastran y que no nos dejan avanzar. Evidentemente a medida que se van cumpliendo años se tienen más fantasmas ya que se van acumulando experiencias, por lo general son las experiencias negativas o decepcionantes las que nos generan estos fantasmas. Las frustraciones que tenemos de nuestra vida diaria en el ámbito personal o profesional de cada uno son caldo de cultivo para ello.
No existe una norma general a la hora de definir que clase de fantasma es el peor, todo depende de la persona, el entrono socio-cultural, la experiencia del sujeto en cuestión y la edad cuando ocurren los hechos a parte de otra serie de factores personales que serian innumerables.
Ciertos fantasmas nos acompañarán para toda la vida, o casi toda, ya que la experiencia en cuestión fue muy dolorosa, algunos otros desaparecen simplemente porque tienes la oportunidad de arreglarlo o se van diluyendo poco a poco por la edad.
Existen los fantasmas del desempleo, del hambre, de la guerra, de la soledad, pero el único fantasma universal que afecta a toda la raza humana a lo largo de su historia es el fantasma del desamor, se han producido guerras, se han escrito libros, poemas, películas, canciones, grandes personajes de la historia han sucumbido por desamor y un largo etc. Además es un fantasma que se puede alargar a lo largo del tiempo y afectar a las futuras relaciones que esa persona pueda tener, conozco varios casos, así que creo que ese es el peor de todos ya que el ser humano es un animal social y nos debemos los unos a los otros.
¿Cuál es la solución? Claramente no la tengo pero dejarlos encerrados en una habitación y tirar la llave no creo que sea lo más correcto, tenemos que abrir esas “habitaciones” de nuestra mente y dejar que entre aire fresco para que esos fantasmas desaparezcan con el paso del tiempo o se vayan para llenar la “habitación” de todo aquello que nos haga vivir en plenitud, porque estos fantasmas nos atemorizan demasiado y no nos dejan disfrutar de la vida, incluso puede que a lo mejor paguen justos por pecadores.
No creáis que yo no tenga fantasmas o no los haya tenido, todos tenemos nuestras experiencias y a pesar de los años que tengo, dentro de poco cumpliré 47, esos fantasmas suelen aparecer de vez en cuando. Particularmente tengo uno que se niega a desaparecer, allá por donde voy viene conmigo y ese es el peor castigo que puedo tener, creo que ese fantasma lo llevaré durante toda mi vida aunque lo tenga ya superado con creces.


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