Sueños.

Los sueños forman parte del ser humano desde el momento en el que se nace, hay estudios que formulan la teoría que también soñamos desde que estamos en el vientre de la madre, estos sueños que se producen mientras dormimos son sueños oníricos, totalmente abstractos, sin sentido, sin forma, son dignos de cualquier cuadro de Salvador Dalí. Existen numerosos libros que pretenden desentrañar el significado de estos sueños, por qué soñamos con vías de tren, agua, agujas, ratas, etc ... o si estos sueños nos vislumbran el futuro, e incluso ciertos sueños eróticos. Por regla general esta clase de sueños suelen ser rápidamente olvidados y no afectan demasiado al comportamiento de las personas.
Los sueños que verdaderamente afectan al ser humano son todos aquellos que se producen cuando estamos despiertos, solemos llamarlo soñar despierto, anhelamos situaciones o personas que no están a nuestro alcance, nos colocamos en situaciones que creemos ser o valer, todos soñamos alguna vez en la vida con alcanzar ciertas metas o logros. Estos sueños por regla general causan cierta clase de placer porque en el mismo sueño se lleva el alcance de ese logro, lo contrario seria cuestión de ir a un psicólogo.
Soñar despierto no es malo en si mismo, te permite evadirte de una situación vital que no es demasiado favorable, lo verdaderamente peligroso de todo esto es dejarse llevar por esa clase de sueños en los que te planteas unas situaciones y un futuro que no son ni por asomo alcanzables ni asumibles por parte de la persona y que encima pretenda lograrlo, entonces, el sueño se convierte en una ilusión y en el peor de los casos en una pesadilla. La línea entre el sueño y la ilusión es muy fina y es fácilmente traspasable, solo teniendo los pies en el suelo podemos soñar verdaderamente en condiciones sin que nos afecte en nuestra vida diaria, la estabilidad mental es fundamental para el día a día, es preferible ser un soñador a ser un iluso. Me encuentro en mi vida a muchos ilusos, quizá demasiados, en algunos casos son personas que no tiene una madurez vital demasiado desarrollada para soñar en condiciones o con aquello que puedan tener a su alcance lo que les convierte en personas demasiado frustradas e infelices.
Para concluir, existen ciertas teorías filosóficas provenientes sobre todo de la cultura asiática que definen la vida y todo lo que nos rodea como un sueño proveniente de alguna clase de Dios que se encuentra durmiendo, cuando despierta dejamos de existir, cuando se vuelve a dormir reinicia el sueño donde lo dejó, porque ...


Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Qué hay quién intente reinar,
viendo que hay que despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece,
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado 
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Autor: Pedro Calderón de la Barca (1600-1681), soliloquio de Segismundo.

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