Kodokushi.

Flores marchitas en la playa.

Vaya, me ha dado por el japonés. Siempre he tenido curiosidad por la cultura japonesa, es tan diferente a la nuestra que me atrae en sobremanera. El tema es que en esa sociedad tan altamente tecnologizada ocurren una serie de situaciones que me parecen que pueden indicarnos hacía dónde avanzamos. El título de la entrada “Kodokushi” significa “morir en soledad”. Se está dando la circunstancia de que personas, sobre todo mayores o ancianos, mueren en la más absoluta de las soledades y olvidos. De hecho, existen una serie de empresas niponas que se encargan de la localización, limpieza de la vivienda, entierro y retirada de los enseres de estas personas cuando fallecen. Quiero recordar que japón posee la tasa más baja de nacimientos en el que se llama primer mundo. Probablemente ese es uno de los factores del por qué de tanta soledad, y también añadir que precisamente esa sociedad es de las más envejecidas del planeta, viven más pero en condiciones no tan favorables.

Hace algunos años viví una situación similar en el portal dónde resido. Una persona, una mujer no tan mayor, la encontraron en su domicilio muerta desde hacía varios días. Vivía sola, y en un estado de abandono muy extremo. Por lo que se habló debía de padecer cierto trastorno conocido como síndrome de Diógenes. El caso es que lo que hace algunas décadas lo que era una simple anécdota con el paso de los años se está convirtiendo en algo habitual, y creo que algo parecido a lo que ocurre en japón nos puede suceder o nos está ya sucediendo. De hecho está siendo normal encontrar en los periódicos noticias de personas que aparecen muertas después de pasar varias semanas, el olor debe de ser es una de las claves.

Como curiosidad y nota, una noticia que dieron en uno de los programas de la tarde de la televisión autonómica vasca es que un colegio público cerraba las puertas en pleno curso, y sin visos de volver a abrirlas. La causa esgrimida era la falta de alumnos. Mientras, los padres de los alumnos debían de buscar otro centro dónde acomodar a sus hijos, la chapuza nacional de siempre. El motivo de esto es bastante claro, la baja natalidad. El índice de natalidad del País Vasco es de 0,9 nacimientos por pareja, el más bajo de toda Europa mientras que en España no va mucho mejor, es de 1,3. Para todos aquellos que dicen que en el País Vasco no se folla, creo que tienen razón, lo confirmo personalmente. Además de todo esto añadir que la edad de la maternidad cada vez es más tardía. Los motivos siempre los echamos a la economía o la falta de futuro laboral, pero ¿acaso nuestros padres lo tuvieron mejor? Esto nos lleva claramente a una sociedad altamente envejecida dónde los niños brillarán por su ausencia. Añadamos además el mayor uso de tecnologías informáticas, la tecnología nos acerca más a los lejanos, pero nos aleja más de los cercanos. No es una de las causas de esta situación, pero si un factor que lo puede acentuar más si cabe. Todo esto con el paso de las décadas nos puede llevar a una situación similar a la de Japón.

Otra de las causas que veo es el tremendo egoísmo que tenemos o la falta de generosidad con nuestros semejantes. Cuando una persona fallece ocurren ciertos hechos, no sale a la calle, el correo o la publicidad que se buzonea se acumula en el buzón, no se comunica con nadie, nadie sabe nada de esa persona. ¿A nadie le llama eso la atención? ¿Por qué tiene que ser siempre el olor de un cuerpo en descomposición lo que haga saltar las alarmas? ¿No tiene vecinos, amigos, algún familiar aunque sea lejano? ¿Nadie se molesta en saber por qué esa persona desaparece o no da señales de vida?

Ahora viene mi reflexión. Esta entrada la hago porque me resulta curioso que viviendo la época de mayor avance tecnológico que haya tenido jamás la humanidad ocurran estas cosas. Está claro que tener lo que llamamos una civilización avanzada no nos hace más felices o más generosos. Por otro lado, y lo tengo claro desde hace tiempo, no existe una muerte digna cómo algunos hablan por ahí, solo existe una vida digna. La muerte será muerte hallá por donde estemos, y hay una cantidad innumerable de maneras de morir. A menos que nos suicidemos, esto no lo hagáis, no elegimos cómo morir o cuándo. La única gran verdad de este mundo es que todos debemos morir, cuanto más tarde nos viste la parca mejor, por supuesto.

Quería haber hecho otro enfoque, pero me ha salido este. ¡Que le voy a hacer!

Saludos a todos y hasta la siguiente.

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